Reflexiones!!!!


Reflexiones!!!!
En mis viajes aprovecho para tomar nota de las diferencias que existen en cada uno de nuestros pueblos latinos. Desde Argentina a Guatemala he recorrido varias veces países del continente y del Caribe. Diferencias que acercan, diferencias que separan. Observo, guardo, conozco. En la ciudad de Puerto Rico, y en algún otro territorio de las Antillas Menores, existe un árbol que llamó mi atención.
El Tabonuco lleva alrededor de cinco siglos, sobre nuestra tierra.  
Es un árbol muy alto, de casi 35 metros de tronco cilíndrico y recto. Las ramas con hojas suelen encontrarse a muy alta altura. Formando una forma de copa de un verde oscuro muy llamativo y visible desde cualquier lugar del bosque.
Hojas con olor a pino y frutos como aceitunas se asienta en el suelo con cierta particularidad. Sucede que este árbol hace algo –y lo ha hecho por cientos de años-  que me llama positivamente la atención: mientras los otros árboles de su bosque son arrasados por los feroces ciclones caribeños, el tabonuco, estoicamente,  se mantiene en pie. Y no lo consigue de pura suerte con este o aquel huracán.  Lo ha conseguido por siglos.  Tanto que terminó siendo la especie más resistente al embate de una tempestad.
A cada paso de los huracanes y ciclones, los árboles de cada espacio caribeño sufren el embate tremendo de estas tempestades y son arrasados, quebrados y arrancados de cuajo de su pedestal.
El Tabonuco no. A simple vista a todo lo largo de los espacios verdes estos árboles se entre mezclan con los demás. Aquí y allá, repartidos, esporádicos. Por arriba de la tierra todo se parece a lo normal.
Pero debajo, tienen una particularidad. Las raíces de los Tabonucos buscan y se entrelazan con otras raíces de otros tabonucos. Amigable y confianzudamente se entrelazan, se entre mezclan, se hermanan. Forman una red de cariño y colaboración muy grande. No se ahogan, no se quitan el espacio. No deforman sus crecimientos ni sus rumbos pero si comparten su savia y su fuerza.
Encontrar esa increíble fuerza de crecimiento en conjunto, aferrado a quienes nos sustentan, nos quieren, nos acompañan. Pero dejando que cada uno crezca en su libertad!!
Aprendamos de ellos.

Gustavo Alvarez Rivero Master of Science en Gestión de los Recursos Humanos
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